Impunemente, llegué tarde al concierto, pero tuve la oportunidad de comprobar la puesta en escena al completo (incluida la cara de Nacho, esta vez sin ocultarse tras un altavoz) y la entrega de sus protagonistas tocando no recuerdo qué tema, pero que me hizo esperar a que terminase para pedirme la primera cerveza (cosa que no suelo hacer).A mi lado, Gelosu –que recibía unas friegas de alcohol de romero por parte de su bella esposa- cargaba las pilas y el buche para una nueva y contundente posterior actuación en el escenario; Luis, capaz de tocar un arpa si se lo dejas quince días, sustituía al baterista con elegancia y dedicación.
Sube al escenario Miguel y, haciendo gala de su capacidad musical, hace sonar a la banda a blues sereno, siempre acompañado por la fiel y segura guitarra de Gúmer. En ese momento veo CUATRO guitarras en escena; no, no estaba viendo doble: CUATRO… Me equivoqué: Nacho y Jesús estaban perfectamente medidos, Gúmer disfrutaba con sus riffs, y Miguel cantaba y encajaba sus acordes con mucho más que solvencia.
No quisiera concluir sin hacer mención al dúo bajo-coros, que aportan la cohesión necesaria para dar a la banda una base muy sólida.
No quisiera concluir sin hacer mención al dúo bajo-coros, que aportan la cohesión necesaria para dar a la banda una base muy sólida.
En fin, que éste no ha sido un bolo más; ha sido EL BOLO, pero no teman, que cada vez habrá más tugurios dispuestos a darnos otra oportunidad de volver a revivir el Rock&Roll que nos gusta a todos.
Salud, Dirty Jim.
Eldeiviz.
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